Poemario: "Mañana es Fukushima"

La uña de los caballos rasguña
las nubes que se descaman de lluvia.
Los dioses del fin vienen al trotecito.
Nadie los ve, nadie los escucha.
Nadie los siente. Todavía.
El silbido del viento gime a Fukushima
y los álamos despeinan su quietud.
Las lenguas del sol duelen
sobre la madre tierra.
El campesino riega con sus lágrimas
la semilla que morirá sin germinar.
Un ángel llora sobre el veneno de las mareas,
teme la carcajada lejana de los hombres.
La llovizna pesa y astilla el aire,
no moja ni da vida,
guarda el fruto de la
barbarie posmoderna.
Un hijo palpita en el vientre
la respiración del peligro.
La madre tiñe su sangre de llanto
y ruega al cielo que ya no está
una pócima de vida para su niño.
Sabe que vienen por él,
escucha el casco inevitable de las bestias.
Nacer será una inmolación,
pero el útero es un mundo fugaz
que se desvanece en cada gemido.
La vida es mañana y hay que parir
para que sigan habiendo mañanas.


© Hugo Morales Solá

Comentarios

Toni Aznar ha dicho que…
Excelente poema Hugo, el poeta identifica la crudeza de la realidad que nos ha tocado vivir.
Pero siempre queda la esperanza y la acción para poder cambiar.....

"La vida es mañana y hay que parir
para que sigan habiendo mañanas"

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