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Mostrando entradas de 2008

¿Ha muerto el capitalismo?

De ninguna manera, desde luego, puede morir el sistema económico que trajo a Occidente al tercer milenio. Ni siquiera, ha muerto el neoliberalismo, luego de la catástrofe financiera mundial, de los últimos meses, que se llevó consigo a los más grandes íconos de la especulación capitalista en el corazón mismo de este modelo, cuyo crecimiento desmesurado en las dos últimas décadas del siglo XX permitió expandirlo como el virus del sida por casi todo el mundo.
Fue claramente una colosal burbuja planetaria, que detonó con la crisis de los deudores hipotecarios en Estados Unidos. Más de dos décadas es demasiado tiempo para dejar detrás de sí economías devastadas y una acuarela de desigualdad e injusticias sobre los países emergentes, como si el cielo de estos pueblos se hubiera oscurecido de buitres. Pero no se saciaron: a pesar de la voracidad con que deglutieron las riquezas de las naciones subdesarrolladas, fueron después por el tesoro que sostenía a la sustancia misma de su propi…

El viaje de cada día

Hoy me levanté puntualmente a las 7. Preparé, como siempre, el desayuno para todos y miré el amanecer desde Yerba Buena, esta ciudad verde que reposa sobre las faldas del cerro San Javier, en la provincia argentina de Tucumán. Vi levantarse al sol y una mezcla de angustia y temor atravesó ese instante maravilloso de cada día. Luego, salimos a la calle y comenzó -para mí, porque allí nunca descansa- la danza cotidiana de la violencia de los automovilistas: una pequeña bocina es un insulto imperdonable, un juego de luces para pedir paso al que lleva menos apuro, pero no le importa el tránsito y circula lentamente por el carril rápido, es una provocación irresistible para responder con ofensas y agravios de toda laya. Seguí adelante, de todos modos, buscando en la indiferencia a la aliada que más se acomodaba a esta situación, pero unas cuadras más adelante el semáforo encendió la luz verde de mi calle y cuando intenté avanzar, convencido de la seguridad que daba este ordenador del tráns…