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Poemario: "Silencio"

Vuelvo del silencio

como se vuelve de la noche.

Hay silencios oscuros 

y silencios que arden.

Hay silencios de piedra

donde el río desagua su canto.


Hay silencios que son hogueras,

donde rechinan las impotencias.

Hay silencios de sigilo

y silencios que amenazan.



De ese mar de fuego, vengo.

Un ponto de llamas calladas

y un incendio de aguas sin voz.

En ese océano mueren todas las olas.



Hay silencios que desvarían

y silencios que no están escritos.

Hay silencios que hablan

y silencios que miran.

Silencios que juzgan

y otros que perdonan.



Hay un silencio

donde anidan todas las palabras.

Un silencio que preside

el aire que respiras

y es oxígeno de la verdad.



Cuántas carnes tiene el silencio.

De cuántos gritos está hecho el silencio.




© Hugo Morales Solá

Poemario: "Alucinaciones"

Una mujer de arena trepa con sigilo hasta la altura de mi sueño.
Una mujer de arena es niebla del deseo, carne oscura del viento.
Sus pasos son siembra de delirios que alumbran esta perplejidad.

Pan de la noche. Ruego de sosiegos. Luz de silencios. Silencio de peces.
Una mujer de arena camina con el temblor de los pájaros.
Sus ojos de silicio me miran como una flecha de fuego y busco en sus abismos la quiral obsesión de este deseo.

Agua del tiempo. Tiempo del agua.
Sombra dulce de Selene. Acaricio tu cuerpo de polvo lunar y mis manos se desvanecen sin remedio.
En la quietud de este desierto

Poemario: "Polen"

Un temblor de gardenias perturba el instinto de la noche. El pulso de las luciérnagas vierte sus candelas al clamor de la oscuridad. La brisa del bosque desova el sexo entre las sombras y en el aire giran los estambres de las flores que serán. Danza en el remolino de polen. Monta el caballo brillante de la luna. Esta noche seremos flores, Deja que el sudor de los grillos rocíe las boscosidades de tu nombre con el perfume del delirio. Déjame besar tu cuerpo hasta que se agiten los pistilos y tu voz estremezca los pájaros del amanecer. Alondra frágil del anochecer en la piel de tus pétalos descansará la vigilia de mis ojos.
© Hugo Morales Solá



La Batalla de Tucumán - 24 de setiembre de 1812

Un temblor de cascos sobre la tierra anunciaba el paso de casi mil caballos que trasladaban al Ejército del Norte hacia la campaña del Alto Perú. Al mando del coronel Francisco Ortiz de Ocampo, el Ejército Auxiliar al Alto Perú reclutaba milicias en su camino para engrosar las columnas de las tropas de vanguardia, que iban comandadas por el mayor general Antonio González Balcarce. El ejército tenía la misión de afianzar la revolución de Mayo en los territorios altoperuanos, donde todavía conservaba todo su poder la corona de España, usurpada por el imperio napoleónico, e iba desde Córdoba, donde había sofocado un fuerte foco contrarrevolucionario liderado por el ex virrey Santiago de Liniers y el gobernador cordobés, Juan Gutiérrez de la Concha. En su viaje, no sólo debía pertrecharse con las colectas patrióticas que estaban a cargo de Clemente Zavaleta, en Tucumán, quien coordinaba las acciones con Juan José Castelli, el delegado del gobierno revolucionario para llevar adelante el…

Poemario: "Sin luz"

Vengo de tus pasos de luna llena, de la sombra errante de tu insomnio. Voy hacia los latidos del sol,  donde tu mirada preside el día desde la oscuridad de tus ojos sin rostro.
Vengo de la noche sin luz, de la llovizna desesperada que busca el fulgor de la mañana.
Vuelo sin aire hacia la raíz del viento y desando tu memoria con aleteos de colibríes.
Pero no hay recuerdos sino cristales de olvido y en una cripta vacía yace mi ausencia.

© Hugo Morales Solá

Poemario: "Somos todos uno"

"Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes, para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre «hermano», y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam. Amén". Invocación por la paz del Papa Francisco ante los presidentes de Israel y Palestina.

La tierra del Sembrador está reseca de antiguos rencores. Allí esparció las semillas de una nueva humanidad. Sembró amor y de odio fue la cosecha.
Hay una larga y helada estepa en la memoria que se llama olvido. La tierra venerada es el punto muerto de los Dioses.
Todos los hombres y todos los Dioses caben en ella. Pero ni todos juntos pueden contra la furia del corazón de los hombres.
Hay un interminable y abrasador infierno en el espíritu que se llama fanatismo ¡Ay, tierra de los cielos! Toda la historia sangra por tu interminable guerra.
Ha caído del cielo un alarido de Dios. y un sollozo de su tristeza acaricia el espanto de los niños sin sonrisas. Desierto de etern…

El Papa, los linchamientos y nosotros

“Pensé que a ese chico lo hicimos nosotros, creció entre nosotros, se educó entre nosotros. ¿Qué cosa falló?”, se preguntó el Papa Francisco cuando conoció el caso de linchamiento de David Moreira, el muchacho rosarino que finalmente murió por los golpes que recibió de la gente en esa lapidación, luego de haber robado la cartera de una mujer.    Sí, es necesario preguntarnos con el Papa respecto de las cosas que están fallando en la Argentina para que hayamos regresado a ese estado de barbarie, más bárbaro aún que la misma delincuencia. ¿Falló el Estado? Por supuesto que sí, pero no sólo en la ausencia de sanción y castigo al delito, sino mucho antes, desde su responsabilidad preventiva. Y prevenir, precisamente, quiere decir frenar las injusticias, la exclusión de vastos sectores sociales, no abandonar los mecanismos que servían de dique al empobrecimiento vertiginoso de casi todo un pueblo y, en definitiva, tampoco desertar a una de las razones fundacionales del todo Estado, como…