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Mostrando entradas de agosto, 2011

La cultura Santa María: el esplendor diaguita - Parte III

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La evolución cultural


En la vida social, la cultura santamariana llegó a construir un rígido sistema de controles que establecieron jerarquías rigurosas en la sociedad de los diaguitas, que naturalmente descendían del jefe supremo de la comunidad, conocido también como “curaca”, cuyo poder, si bien reconocía sus orígenes divinos ancestrales, había centrado la fuente de su proyección en el ser humano y había establecido que la transmisión de ese poder político fuese hereditario. Las vestiduras, precisamente, los tejidos, sobre todo, y toda la ornamentación metálica servían para simbolizar las diferencias sociales y los atributos del poder. La complejidad de la estructuración de la sociedad fue creciendo con el avance de los siglos de la existencia prehispánica de esta civilización. Pero no siempre fue un progreso en beneficio de todo el arco social, sino que al contrario, como sucedió después en las sociedades industriales, se desarrolló geométricamente la desigualdad en el tejido soci…

La cultura Santa María: el esplendor diaguita - Parte II

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La ciudad de piedra, los pucarás

Más abajo del mochadero (cerro ceremonial) y del sector residencial del gobernante y su corte militar, en las áreas más elevadas del cerro que albergaba su existencia, se desarrollaba la vida y la convivencia lisa y llana, donde se emplazaba el tejido urbano con sus casas de piedra, cuadradas o circulares, muchas con alguna dependencia que servían incluso para almacenar parte de las producciones de sus cultivos. Las viviendas eran construidas con parte de su altura enterrada en el suelo (algo así como casas pozos) para aprovechar el abrigo de la tierra y la protección contra los vientos. Allí estaba también la zona de trabajo cotidiano de sus mujeres, jóvenes y hombres que se dedicaban a la producción de la alfarería, la metalurgia y los tejidos con lana de llama y vicuña. Casi todos los pertrechos bélicos, como flechas, arcos y hachas, diseñadas y decoradas para la guerra, eran fabricados en ese sector urbano, cuya materia prima era extraída de los ya…

La cultura Santa María: el esplendor diaguita - Parte I

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Tal vez los diaguitas, la nación indígena más importante del norte de los Andes argentino-chilenos, ejercieron su señorío sobre toda la zona de los valles del noroeste desde mediados del siglo IX, aunque su mejor creación artística, la cultura Santa María, alcanzó su esplendor antes de la llegada del invasor inca, cuando terminaba el siglo XV. La gran producción de artesanía, el culto a los muertos, sus cementerios, y las complejas obras hídricas, así como la construcción de las viviendas y las fortificaciones destinadas a defender a las poblaciones de las diferentes agresiones externas son muestras claras de esta evolucionada cultura nativa del gran valle del Yocavil, cuya zona de influencia se extendía, naturalmente, hasta su prolongación al norte, en el valle del río Calchaquí, que habitó el Período Tardío, según la clasificación del arqueólogo Rex Gonzalez que hiciera en 1962 sobre la cronología de las apariciones de las diferentes sociedades agroalfareras preincaicas. Una etnia…

La Pachamama: diosa de los Andes - Parte II

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El culto a la madre tierra es el culto al universo





La idea de Madre Tierra no parece identificar acabadamente al espíritu de la Pachamama, si bien es la noción inmediata que resuena con su evocación. Sin embargo, este rótulo parece ceñir la dimensión de una espiritualidad que definitivamente es mucho más amplia. Pachamama es, como se dijo, el culto a todo lo creado, a la existencia misma del universo y al misterio que gobierna todos sus ciclos y dispone ese orden inexplicable a las pulsiones de la naturaleza. Rigoberto Paredes recuerda, por ejemplo, que "Pacha significa tiempo en lenguaje kolla, pero con el transcurso de los años, las adulteraciones de la lengua, y el predominio de otras razas, finalizó confundiéndose con la tierra". Pero es cierto: la morada de la Pachamama es la tierra. Por eso, sus ritos exigen la apertura de un pequeño pozo para enterrar allí todas las ofrendas que vinieron de ella, para agradecerle todos los frutos que ella prodigó generosamente. Ahora…

La Pachamama: diosa de los Andes - Parte I

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El culto a la madre tierra es el culto al universo







Todo el espinazo andino de América del Sur está sembrado de apachetas y pequeños pozos rituales para rendir tributo a la Pachamama. El culto a la Madre Tierra es parte de todas las culturas nativas de este continente desde tiempos inmemoriales, más allá de sus diferencias en la cosmovisión del mundo y de la existencia, por encima de sus identidades étnicas y por arriba incluso de sus creencias particulares y del poder de cada nación originaria. La Pachamama, en efecto, es la divinidad mayor en toda esta región y parece haber formado parte de la naturaleza misma del ser más esencial de los pueblos que habitaron la cordillera de los Andes sudamericana. Nació tal vez con la constitución de cada uno de ellos, porque la tierra en definitiva era el elemento constitutivo de su existencia y de su identidad, así en lo individual como en lo colectivo. A la Madre Tierra le debieron -y le deben- todo: la vida y la subsistencia, esto es, la vida…

Los menhires de Tafí del Valle y la cultura de los tafíes - Parte III

Los menhires y la historia

Unos dos siglos antes de que irrumpiese el imperio de los incas por los valles del noroeste argentino, esto es, a la altura del 1200, los diaguitas ocuparon el valle de Tafí. Se instalaron sobre las ruinas de quienes habían sido sus habitantes naturales, cuyo surco histórico se había perdido en las oscuridades de varios siglos anteriores, e imprimieron su presencia por sobre la de los tafíes que ya no estaban. Por eso, la investigación científica requirió de grandes esfuerzos para llegar a diferenciar sin fundir en una sola cultura lo que fue en realidad una sucesión de estampas culturales que dos pueblos grabaron en el silencioso valle de Tafí. Vinieron desde los valles contiguos de Yocavil y El Cajón, pero la impronta indudable fue la marca santamariana, como el producto cultural más evolucionado de la región a esa altura de los tiempos. Llegaron pastores y agricultores que modificaron, por ejemplo, el paisaje de casas circulares de piedra por las viviend…