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Mostrando entradas de octubre, 2011

Los Quilmes - Parte III

La espiritualidad 

 Apenas despuntó entre las cumbres calchaquíes del oeste del valle, el sol se sorprendió con el rito que oficiaba el sacerdote mayor de los quilmes. Un pozo más o menos pequeño había herido la tierra sagrada a un costado de las grandes rocas que se levantan como altares naturales, justo en la mitad del pecho del cerro del Alto, el lugar más venerado de sus ceremonias religiosas. El hechicero se arrodilló lentamente sobre el agujero de la tierra y abrió un saco de piel de guanaco. Detrás de él, los hombres y mujeres que lo acompañaban por varias decenas obedecieron igualmente el gesto de reverencia del mediador con los dioses, mientras cantaban a media voz una copla ritual al ritmo monocorde de una caja circular de cuero. El viento de los primeros días de agosto empezaba a entibiarse con el aliento cálido de El Zonda cordillerano y alegraba hasta el lamento hueco de las quenas que se elevaba al sol como una plegaria. Sacó primero unas vasijas repletas de gran…

Los Quilmes - Parte II

La sociedad 

 La Pachamama, por supuesto, fue -es- la divinidad mayor entre sus creencias. Adoraban a la madre tierra porque de ella venían los frutos y ella también les prodigaba todos los recursos que sus necesidades individuales y colectivas demandaban. Pero además era este territorio una región agreste y seca, cuyas lluvias escaseaban siempre. En esa tierra, donde el agua era el oro incoloro, fue precisamente que ellos, con la misma obstinación que sus ancestros migrantes se rebelaron al dominio incaico, decidieron hacer de las faldas de esos cerros un horizonte fértil que saciara el hambre. Nada los desalentó. Ni los escasos trescientos milímetros por año que caían -y caen-, naturalmente en el verano, los apartó de aquel presagio de una convivencia segura. Presentían que allí podían construir una vida entibiada por el mismo sol de las rutinas de sus hombres y mujeres entretejiendo las tareas de cada día en años interminables de paz. Era este corredor ancho y profun…

Los Quilmes - Parte I

  Orígenes 

 Vinieron desde la puna chilena unos siete siglos antes de que el conquistador español descubriese su indomable coraje. Tal vez cruzaron la cordillera de los Andes a esa altura para pisar el altiplano argentino y bajar desde ahí a los valles del noroeste del país buscando a la madre tierra que los albergase definitivamente.
 La feroz rebeldía de los Quilmes les había impulsado a huir hacía el sur del Cusco antes que caer bajo el cruel yugo del imperio de los Incas. No se doblegarían a ser los esclavos del Tawantinsuyo, sumergidos en el polvo y las oscuridades de las minas de oro y otros minerales que explotaban los dominadores. Se resistieron incluso a hablar el quechua, el idioma oficial de ese imperio, y adoptaron entonces el kakán, que era la lengua de muchos de los pueblos que encontraron -y con los que convivieron- en la ruta de sus migraciones.
 Es verdad que la salida de los Quilmes de aquel territorio agreste del norte chileno es una hipótesis, porque no existen en…