Microrrelato: "Taquicardia"

 Una arritmia del corazón trasplantado no le daba paz a Ezequiel Cervantes: como si ambos no pudiesen aceptarse. Su obsesión era el comisario Facundo Pereira, quien había muerto en un accidente automovilístico, pero Cervantes estaba convencido de que vivía escondido de la justicia. Y lo buscaba porque había torturado y ejecutado a su esposa, luego de detenerla cerca del saqueo a un supermercado de Buenos Aires, en diciembre de 2001. Un médico policial le confesó tiempo después de su cirugía: Pereira había muerto ciertamente y Ezequiel vivía con el corazón del asesino de Rita. “Su vida sirvió para la muerte, que su muerte sirva a la vida”, se dijo. Luego sintió una profunda extrasístole que le quitó hasta el aliento. Después, su taquicardia se tranquilizó.


        © Hugo Morales Solá
         


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