Poemario: "Somos todos uno"

      "Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes,
para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre «hermano»,
y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam. Amén".
Invocación por la paz del Papa Francisco ante los presidentes de Israel y Palestina.


La tierra del Sembrador
está reseca de antiguos rencores.
Allí esparció las semillas
de una nueva humanidad.
Sembró amor y de odio fue la cosecha.

Hay una larga y helada estepa en la
memoria que se llama olvido.
La tierra venerada es
el punto muerto de los Dioses.

Todos los hombres
y todos los Dioses
caben en ella.
Pero ni todos juntos
pueden contra la furia
del corazón de los hombres.

Hay un interminable y abrasador infierno
en el espíritu que se llama fanatismo
¡Ay, tierra de los cielos!
Toda la historia sangra
por tu interminable guerra.

Ha caído del cielo
un alarido de Dios.
y un sollozo de su tristeza
acaricia el espanto de
los niños sin sonrisas.
Desierto de eternidad,
de qué sirve el mandamiento de la vida
si matas en nombre del Dios del amor.

Tierra arada de misericordia
donde no hay perdón.
Tierra cincelada de inmortalidad
donde resplandece la muerte.
Tierra iluminada de redención
donde las almas se han apagado
a la reconciliación.

Todavía sudan estas arenas
el calvario de aquella cruz
y hay lágrimas de silicio
que gimen a los Dioses
en las rocas del Gólgota.

Ellos son eternos y se fundirán
en uno, irremediablemente.
Los hombres mueren de discordia
y buscan la paz sobre el exterminio.
Estamos hechos de Dioses.
Somos todos hombres.
Somos todos uno.

© Hugo Morales Solá




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