Tañidos de tinta y papel

Tu piel temprana

se perdió en la blancura de mi página

Ahora desangras en la tinta de cada hoja.

Me apareces en la poesía

como un espíritu de los espejos.

Flota tu cabellera

en cada latido de creación.

Tu cintura se estrecha en la brevedad de un verso

y las caderas se ensanchan en la dilatación del que sigue.

Tienes el cuerpo de un poema

con piel de aromas de mil insomnios,

la sonrisa como un rompeolas de esta tristeza

y la mirada nocturna de los grillos.

Debo escribirte cada día

para poder volver a verte, tocarte y olerte.

En cada letra, en cada palabra

tañe tu presencia.



© Hugo Morales Solá

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